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Paz deslumbrada

08.03.2006 s3r raR√ė ¬∑102¬∑

(Nuevas aventuras -y desventuras- de Paz Palomo)

Volaba nuestra heroína, veloz y precisa, hacía su nuevo nido. Por fin había pillado "Las pipas del Rey Palomón" en el vídeo-club y tenía prisa por sentarse delante de la tele con un buen cucurucho de maíz. Días atrás se había instalado cómodamente en la fachada de la escuela de informática, dentro de uno de los agujeros de ventilación del falso techo del ático.

S√ļbitamente, a escasos metros del boquete, un violento destello le trepan√≥ profundamente la retina y la dejo semi-inconsciente unas d√©cimas de segundo. Tuvo que hacer uso de toda su pericia para salir de la barrena y aterrizar a ciegas.
Casi se descalabra.

Apenas pudo volver a abrir sus doloridos y deslumbrados ojos, miró hacia arriba, a su casa. Cuando consiguió ajustar la luz a un nivel tolerable, descubrió lo que había pasado.
¬°Un CD!
¬°Un miserable CD virgen colgando de un hilo atado a la cornisa!

Una suave brisa lo obligaba a oscilar en colores, a rotar sobre s√≠ mismo, reflejando el sol en toda su mala leche. A√ļn ve√≠a una redonda mancha oscura en el centro de su campo de visi√≥n y el dolor de cabeza se multiplicaba al cerrar los ojos.

Todav√≠a andaba Paz aturdida e incapaz de remontar el vuelo cuando una ni√Īa que pasaba de la mano de su padre la vio bambole√°ndose torpemente en la acera. La mocosa solt√≥ un gritito, mejor dicho, un alarido infantil, y zaf√°ndose del control de su progenitor, salt√≥ ruidosamente plantando los dos pies a escasos mil√≠metros de la ya de por s√≠ superada ave. Del susto, la pobre paloma sali√≥ despedida revoloteando para ir a impactar contra el retrovisor de un coche aparcado. Con las alas descoyuntadas y el coraz√≥n desbocado aterriz√≥ hecha un furru√Īo en el hueco de un √°rbol cercano. Cacas de perro flotaban en dos dedos de agua, haciendo compa√Ī√≠a a una piel de pl√°tano en descomposici√≥n. Casi se ahoga.

En ese momento pasaba casualmente yo por all√≠ y decid√≠ hacer justicia. De un tremendo salto plant√© ruidosamente mis pies a escasos cent√≠metros de la ni√Īa, al grito de:

-¬ŅTe gusta, eh? ¬°Como la paloma...! ¬Ņnooo?
A pesar de haber metido un pie en el hueco, pisar la mojada caca y golpear con la cabeza el √°rbol -acacia, para m√°s se√Īas-, la ni√Īa me miraba con los ojos muy abiertos, alucinada y en shock, abrazada al tronco.
Su padre me miraba con la misma cara, pero con los brazos caídos.

Y Paz sonreía, vengativamente agradecida, mientras se aupaba fuera del hoyo, ayudándose con el pico...
... mientras pensaba: "¡a ver cómo entro yo ahora en casa!."

tecnologia
Las nuevas tecnologías... un no parar.

vecinos
Llamando a la puerta de los vecinos...

 

El N√ļmero 101

08.02.2006 s3r raR√ė ¬∑101¬∑

¬°Soy el cuento n√ļmero ciento uno!
Os va a parecer una √Īo√Īada, pero estoy emocionao.
Sentimientos pal√≠ndromo-num√©ricos  aparte, no s√© si declararme narrativo o descriptivo.
Supongo que lo que soy es "errativo". En ning√ļn caso po√©tico. No me soportar√≠a po√©tico. S√≥lo ser√≠a peor oper√≠stico.
Eso sí, siempre patillero. En la línea habitual.

Podría ir del ensayo al gol, pasando por alguna canasta. O del cabreo al surrealismo, con pinceladas de determinismo naturalista, dependiendo del humor del momento.
Más que juntar palabras, podría dejar que se peleasen entre ellas, como perras.

En todo caso, mejor no dejar que el escribiente se ponga a pensar. Los cuentos nos solemos poner tensos cuando sentimos que hay alguien detrás de nosotros, pensando. Eso de acelerar neuronas es un jodido defecto que tienen las personas. Y depende de quién lo haga, dan ganas de salir corriendo.
Siempre andan con eso de "perdurar", de "tener algo que decir", de "servir para algo"…

¬°Estupideces! Hay que ensalzar la superficialidad absoluta, la ausencia total de contenido. Hay que tomar la idiotez y lo cretino por bandera. √Čsa es la √ļnica verdad absoluta.

¬°Tres hurras por el "nadaismo"!


(Esto‚Ķ ¬ŅMe habr√© vuelto un cuento pol√≠tico?‚Ķ)

 

El N√ļmero 100

05.01.2006 s3r raR√ė ¬∑100¬∑

"Habitualmente, tomo conciencia de mi identidad en forma de palabras. (‚Ķ) Por esta raz√≥n llevo escrita hasta ahora una enorme cantidad de textos. De manera cotidiana -casi diaria-. Como si fuese cortando, yo sola, la hierba de una extensa pradera que creciera sin descanso a enorme velocidad. Hoy aqu√≠, ma√Īana all√°‚Ķ Tras dar una vuelta completa, cuando regreso al punto de partida, la hierba vuelve a estar tan alta como al principio."
Sputnik, mi amor (Haruki Murakami)

En alg√ļn momento tuve la tentaci√≥n de hacer algo‚Ķ ¬Ņespecial?‚Ķ para celebrar los cien art√≠culos. Por suerte nada de lo que se me ocurri√≥ vale la pena. No soy un tipo demasiado imaginativo, en lo referente a efem√©rides.
Todo eso que ganamos.

Me ha parecido mucho m√°s digno tomar prestado √©ste precioso p√°rrafo a un escritor de verdad. Me siento muy cercano a esa idea de Murakami de escribir sin soluci√≥n, como en un interminable c√≠rculo vicioso. Mientras pueda y me queden ganas voy a seguir "cortando el c√©sped", que a√ļn tengo un mont√≥n de apuntes y esbozos por las libretas, esperando a que les dedique un poco de atenci√≥n. Igual se pone en marcha, libre de la presi√≥n conmemorativa, alguno de los que ten√≠a planteados para este n√ļmero 100‚Ķ

No doy m√°s la brasa.
Os dejo con otro bonito p√°rrafo.

"Tratad de lograr que se publique algo de vuestros trabajos, en una peque√Īa revista o algo as√≠. Ver√©is qu√© distinto es del manuscrito... Y os sorprender√° comprobar lo mucho que se aprende de eso."
Lo bello y lo triste (Yasunari Kawabata)


…a cortar hierba…

 

Rebelión vegetal.

28.06.2005 s3r raR√ė ¬∑78¬∑

¡Si es que tenía que pasar!
Hemos estado cabreando tanto a ‚ÄúMam√° Naturaleza‚ÄĚ que est√° empezando a amotinarse.

De momento es un min√ļsculo ap√©ndice rastrero de sand√≠a ‚Äúarmado‚ÄĚ con una ramita seca de apenas un cent√≠metro de largo. Pero con mucha actitud.
Dadles tiempo. A la que se junten los calabacines, los melones, las judías, los tomates, las berenjenas… ¡a ver quién tiene arrestos de entrar en un huerto!

Qué decir de los bosques.
Ya de natural dan un poco de ‚Äúyuyu‚ÄĚ. Pero si encima cada vez que entres‚Ķ ¬°ZAS!... el pino te suelta una colleja, no voy a ser yo el que se meta otra vez a buscar pi√Īas. Hay pinos con unos pedazo de ramas como para erradicarte las cervicales.

Y a buscar setas, menos.
Igual empiezan una guerra bacteriológica.


… esto es sólo el principio…

 

La urraca humanizada

10.06.2005 s3r raR√ė ¬∑77¬∑

Uno de mis deportes favoritos es volar arriba y abajo, dibujando emes en el espacio. No puedo evitarlo. Dos aletazos fuertes, plegado de alas y picado; dos aletazos, plegado, picado; cieeeeelo, sueeeeelo, cieeeeelo, sueeeeelo‚Ķ como si estuviera en una monta√Īa rusa. ¬°Uuuuiiiiiiiiiiiuuuuuuuuiiiiiiii!
Cosas de urracas. Los colibríes se paran en el aire, los pelícanos se zambullen y nosotras hacemos emes. Amén de tener una hermosa voz, por supuesto.

¬ŅQu√© pasar√≠a si de repente, en pleno picado, dejara de batir las alas?, pens√© un d√≠a. Bueno, tampoco lo pens√© demasiado. O s√≠. No se. Si me hubiese dejado llevar por el instinto no las hubiera cerrado, cretina de m√≠‚Ķ

Me dol√≠an todas las plumas, las blancas y las negras. Peace Dove, mi amiga paloma, me estaba observando ese mismo d√≠a desde un tendido, y a√ļn no ha parado de re√≠r, la muy jodida. En estado de shock y una posici√≥n a la vez indecorosa e imposible ‚Äďpara la naturaleza ornitol√≥gica, se entiende‚Äď sent√≠ como la muy c√≠nica bajaba y se acercaba a m√≠. Dada la precaria posici√≥n de mi cabeza, la vi boca abajo. Sin apenas poder contener la risa, me dijo:
‚ÄďCreo que deber√≠as dejar de acercarte a los humanos una temporada. ¬°Empiezas a comportarte como ellos!
Y estalló en una risotada descontrolada.

Lo cierto es que para ellos, los humanos, es menos peligroso.
No vuelan.


¬ŅSer√© idiota...?
El gif animado es de http://www.gifmania.com.mx/aves/urraca_azul/

 

El cielo estaba naranja

13.05.2005 s3r raR√ė ¬∑76¬∑

Le iba a costar muchísimo salir de la cama.
Al final fueron las rosas estampadas de la funda del edredón las que empezaron a flotar a su alrededor, haciéndole cosquillas debajo de la nariz,... en las piernas,... por dentro del calzoncillo...

-¡Está bien, está bien! -farfulló destapándose pesadamente, espantándolas con los brazos como si fueran mariposas-. ¡Ya me levanto, pesadas!

Intent√≥ ponerse las zapatillas. Una se qued√≥ en la habitaci√≥n. La otra se le sali√≥ antes de llegar al lavabo. Cuando volvi√≥ a salir, aliviado, se percat√≥ de que no s√≥lo iba descalzo sino que toda la casa estaba de color naranja. La luz del amanecer se estaba peleando con las nubes ma√Īaneras. Los que madrugan ya saben que en esos casos el cielo parece el fondo de un anuncio de un refresco de naranja, o de ING Direct.
Al asomarse por la ventana se salud√≥ con Mazinguer y La grulla, las jefas de las antenas, que se ergu√≠an orgullosas como siempre. A√ļn adormilado, le vino melanc√≥licamente a la cabeza una canci√≥n; primero la guitarra,... despu√©s la voz,... despu√©s el nombre: "Blood on the rooftops". Hac√≠a tiempo que no pensaba en ella. Empez√≥ a recordar la letra,... "Dark & grey, an english film, the wensday play..."
-Una película inglesa en la sesión de los miércoles -tradujo para sí.
Una crítica de la violencia en la televisión...
De todos modos era jueves. Aquí las pelis buenas eran o lunes o viernes. Y el cielo no era rojo sangre. El cielo estaba naranja, pero se iba diluyendo rápidamente.


√Čsta es La grulla...

Se preparó un colacao, lo metió en el microondas y aprovechó el medio minuto para bostezar. Las galletas cayeron en el tazón justo antes de salir al balcón. El cielo se estaba volviendo gris, como de costumbre. Comprobó que el sistema digital contra las cagadas de paloma de la escuela de informática de enfrente funcionaba a la perfección. Estaban todas mirando con odio cómo el CD virgen que colgaba de un hilo a la altura de la cornisa daba vueltas sobre sí mismo; hacia un lado... hacia el otro... naranja por un lado... azul por el otro... Eso sí, todas las palomas a su lado, en la valla de SU balcón.
Una de las rosas estampadas pasó por encima de su hombro, rozándole la oreja.

-¬°Quieto, bichooooo, que hay que hacer la cama!
La cazó al vuelo antes de que se escapara a la calle a jugar con los perros para hacerles ladrar.
A los estampados de los edredones les encanta cabrear perros de buena ma√Īana.


... y ésta es Mázinguer.