macro raro
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Episodio girasol

25.10.2004 s3r raR√ė ¬∑61¬∑

A veces pasa. Te levantas un d√≠a por la ma√Īana y te pasas una hora delante de un girasol con la c√°mara de fotos. A veces es un extra√Īo planeta amarillo, otras un pastel de cumplea√Īos...
Por cierto. No entiendo mucho de biología, pero me temo que las velitas se van a convertir en pipas.

 

Variables

28.09.2004 s3r raR√ė ¬∑59¬∑

Siempre se dice aquello de que para tener una vida completa uno debe hacer "tres" cosas: escribir un libro, plantar un √°rbol, montar en globo y tener un hijo. (*)

Son cuatro, no tres.

La gente siempre dice tres de ellas, y en todas las variables sale inevitablemente la √ļltima, la de tener un hijo. Parece que la frase sea una excusa para fomentar la natalidad.
Pero por el momento llevo escritas unas cuantas de estas paranoias, tengo una bonita colecci√≥n de cactus -si os va mejor, tambi√©n transplant√© un madro√Īo, que no se si llega a √°rbol, pero me la suda- y lo del globo fue en Olot, hacia el Pirineo catal√°n, sobre los volcanes, con cava y todo.

Pues eso. Que ya llevo tres, que es lo reglamentario. Ya he cumplido. De momento me planto.

(*) Si alguien sabe alguna m√°s que lo diga.


corrían mediados de marzo...

 

Fauna elemental

23.07.2004 s3r raR√ė ¬∑56¬∑

El "tost√≥n" siguiente es la conclusi√≥n a una serie sobre los elementos. Son doce cuentos que he ido publicando intercalados aleatoriamente entre otros art√≠culos, tal como se me iban ocurriendo. La √ļnica premisa a la que est√°n sujetos es la de que se dividen en cuatro grupos de tres, a saber: de agua -Espejo, Tarros y Midas-, de aire -Alma de √°rbol, Atm√≥sfera y Paz Palomo-, de tierra -Crack, Asfalto y Chispa- o de fuego -Hogar, Fulgurita e Indulto-.

Ninguno de ellos pertenece a un elemento en estado puro, as√≠ que sois perfectamente libres de ordenarlos de cualquier otro modo que cre√°is correcto. A vuestra bola. La idea es pasarlo todo, junto con esta conclusi√≥n, a uno de esos bonitos mazos de papel que la gente llama libros, y que tan bonitos quedan en los estantes de los muebles estilo colonial. Pero mientras valoro si merece la pena hacerlo, divago buscando un titular que, de momento, viene a ser algo as√≠ como "Mi peque√Īa fauna "L" mental: volantazos y frenazos escritos". Si a alguien se le ocurre algo mejor que lo suelte; reconozco andar un poco perdido en el tema.

Un abrazo.

Se estaba poniendo el sol en la playa.
Metida en el agua, la chica seguía buscando.
El agua le llegaba a la cintura, pero olas obsesas se lo pasaban fenomenal saltando y pegando la tela del camisón en sus pechos.
-¡Aquí está! -dijo, sacando del agua una especie de coral vidrioso.
-¬ŅY t√ļ c√≥mo sabes lo que es? -le pregunt√≥ el pez, nadando alrededor.
-Tienes razón. Jamás vi una fulgurita -y lanzó decepcionada el objeto por encima del hombro.
Antes de tocar el agua de nuevo, la piedra gritó:
-¬°Soy la hija del rel√°mpago!
La joven se dio la vuelta, se metió de cabeza en el agua y la cogió antes de que tocara fondo. El Pez llegó unas décimas tarde, chocando el morro con la mano.
-¡Eres rápida, jodía! -comentó con el orgullo dolido.
-El relámpago ha muerto, pero yo he sobrevivido -siguió hablando la piedra, a su rollo.
La chica levantó una ceja, sonrió divertida y empezó a salir del agua con el trozo parlanchín en la palma de la mano.
-Bueno, nena; te dejo. Voy a lubricarme las c√≥rneas con alguna an√©mona -se despidi√≥ el pez, alej√°ndose mientras se volv√≠a de dibujos animados-. ¬°Taluego, churriiiii! Por cierto -a√Īadi√≥ sin volverse-, el modelito te queda genial. Francamente genial.

En ese momento aterriz√≥ Pau Colom, rebotando por la arena, paralelo a la l√≠nea de las olas. El primer talegazo fue descomunal. Ella, al salir del agua, aceler√≥ el paso para que no se la llevara por delante. Lo esquiv√≥ en una √ļltima finta de cintura:
-¬°Uep-paaaaah!
-¡Perdón! Lo siento de verdad, chica. Esto de no tener piernas tiene sus inconvenientes -se disculpó el aprendiz, magullado.
Desde el aire, Paz movía la cabeza de lado a lado.
-Pacieeeeencia -se decía a sí misma.

En la casa de la playa, Cleo se lam√≠a la pata en el alf√©izar, divertida con la escena. De repente salt√≥ adentro de la casa y se regal√≥ con uno de sus "slaloms especiales" por la repisa de la chimenea. Los movimientos de zigzag eran perfectos, pero esta vez hab√≠a decidido retardar unas d√©cimas de segundo el movimiento de la cola, justo en el momento que pasaba a la altura de Chispa, el pedernal. Pillado por sorpresa, mir√≥ incr√©dulo hacia arriba mientras se precipitaba al suelo y vio c√≥mo la gata le gui√Īaba el ojo, sin dejar de esquivar.
¬°Era su oportunidad! No la iba a desaprovechar. Al chocar contra el suelo cre√≥ su mejor fogonazo -el √ļnico, hasta la fecha- y lo lanz√≥ hacia la alfombra...
... No fue suficiente. Tan sólo consiguió chamuscar una esquina. Un miserable hilillo de humo era el pobre resultado.
En ese momento, el viento que tra√≠a los recuerdos se puso a soplar para echarle una mano. El hogar, que a√ļn conservaba alguna brasa de parrillada del mediod√≠a, decidi√≥ que era el momento de vengarse su enemigo el radiador y se puso a crepitar. Entre los dos consiguieron avivar el rescoldo.

La chica se acercaba a la casa, siguiendo la carretera cuando se escuchó un estallido más allá del bosque. Algo humeante saltó por encima de la barrera de árboles y cayó rebotando cerca de ella. Los granitos de asfalto, alborotados y juguetones, consiguieron frenarlo. Era un trozo de metal chamuscado que una vez fue rojo, en el que se adivinaban las palabras "alto octanaje".
Al otro lado del bosque el espíritu del motorista estaba desconcertado. Se acercó a un árbol cercano y le preguntó:
-¬ŅD√≥nde estoy?
-Uuuuuuh... es un poco largo de explicar. Aunque, bien pensado, tienes bastante tiempo. Ven, siéntate aquí conmigo, en esta raíz...

El fuego del comedor estaba ya en su cenit. Las llamas sal√≠an por la ventana y maquillaban a Rosa de Pitimin√≠. Chispa jam√°s la hab√≠a visto tan bonita, tan negra. Era feliz. Estaba emulando al sol. "¬°√Čl no lo har√≠a mejor!", pensaba.
Un dragón-cometa que surcaba el cielo cerca de la casa vio como se le chamuscaba la cola y se alejó soplando el rescoldo.
Pero en ese momento salía Midas con un enorme bote de pintura con el que quería pintar la valla que rodeaba la casa. Al pasar por el recibidor un perro feísimo se enredó en sus pies. Midas trastabilló y tiró al suelo la pintura. El contenido se desparramó por el comedor, apagando el fuego.

Saliendo a trompicones por la puerta, Midas casi choc√≥ de frente con la joven, que le ense√Ī√≥ la fulgurita.
-Mira. Por fin la hemos encontrado.
-Mi papá es un rayo -comentó la fulgurita.
√Čl cogi√≥ a la chica por la cintura, en un gesto de ternura. El perro, celoso, se encaram√≥ a la pierna de ella, respirando deprisa, con la lengua fuera, mendigando mimos y atenci√≥n.
La cometa seguía surcando el cielo alejándose justo por encima del bosque, cuando otras traicioneras y altísimas llamas alcanzaron su ya maltrecho trasero...

En ese momento volvió a aterrizar Pau.
Paz estaba reposando en una de las cornisas de la casa.
-Este tío se va a matar.
-Es un patán. Un incompetente. No sabe -contestan al unísono todas la grietas.
-¬°Es que no me acostumbro, joder! A√ļn peso demasiado para tener patitas -se defend√≠a Pau.
-¡Banzaaaaaaiiiiii! -se desprendía en ese momento un trozo de fachada, esperanzada ante tanta diana en movimiento alrededor de la casa.

Un pescador se acercó a Midas, con un tarro de cristal lleno de bolígrafos.
-¬ŅPodr√≠as tocarlos? Tengo curiosidad por saber de qu√© color es tu agua.
-Pues... no s√©. El agua suele ser incolo... ¬°Ese bote!... ¬Ņde d√≥nde lo has sacado?
-Hab√≠a un se√Īor peque√Īito dentro. Cuando lo saqu√© se puso malo -contest√≥ el pescador-. Lo puse dentro de un vaso de whisky boca abajo. Ahora est√° m√°s tranquilo, hablando con tu gato.
Midas salió corriendo hacia la casa...

Mientras tanto, el Sr. Director desde su despacho miraba sin ver el incendio de la gasolinera de al lado del colegio. Mientras reflexionaba descubri√≥ dos cosas: que vend√≠a el triple de batas y que los ni√Īos pasaban mucho m√°s por el dispensario. Eso le hizo tomar decisiones. Por un lado pens√≥ en cobrar un plus por enfermer√≠a. Por otro, iba a ahorrarse el dinero de volver a asfaltar el patio.
El tiempo se encogió de hombros, puso cara de póquer y siguió con su tarea de desgaste.
No era su problema.

Y a lo lejos, sentados en un cordel de tender ropa, Paz consolaba al pobre Dragón, que había perdido gran parte de su cola de papel.
-Estoooo... ¬Ņalguien puede ayudarme? -gritaba Pau, lastimeramente incrustado de cabeza en un bajante de aire acondicionado, algunos tejados m√°s all√°...

 

 

 

 

El Código Enigma

06.07.2004 s3r raR√ė ¬∑55¬∑

Si. Ya se que leer es una mala costumbre.
Pero no puedo evitarlo.
Además, de vez en cuando te encuentras como joyitas como la que transcribo a continuación:

"La sala contiene una docena de cuerpos vivos, cada uno de ellos un gran saco de intestinos y fluidos tan comprimidos que saltar√≠an unos metros si los rajasen. Cada uno de ellos est√° construido alrededor de una armadura de 206 huesos conectados entre s√≠ por uniones con tendencia a fallar, dadas a crujidos, chirridos y taponazos desagradables cuando ya no se encuentran en sus mejores condiciones. La estructura est√° rodeada de filetes que laten, inflados con sacos de aire apretados, y atravesados por un alcantarillado gordiano lleno de √°cido burbujeante y gas comprimido y rebosando de encimas y disolventes asquerosos producidos por muchas pepitas oscuras de carne programada gen√©ticamente enhebradas a toda su longitud. Por todo ese d√©dalo descuidado se obliga a pasar, por medio de convulsiones en serie, a masas de comida en disoluci√≥n, para que se transforme en gas, l√≠quido y materia s√≥lida que debe evacuarse peri√≥dicamente al exterior para evitar que su due√Īo muera por intoxicaci√≥n. C√°maras esf√©ricas llenas de gelatina giran en cuencas engrasadas con mucosidades. Falanges infinitas de cilios rechazan part√≠culas invasoras, envolvi√©ndolas en una sustancia viscosa para su posterior eliminaci√≥n. En cada cuerpo, un m√ļsculo central se debate en un eterno torrente circular de sala presurizada. Y sin embrago, a pesar de todo esto, ninguno de los cuerpos produce ni el m√°s m√≠nimo sonido durante el discurso del sult√°n. (...)"

El p√°rrafo pertenece a la obra "Criptonomic√≥n 1. El C√≥digo Enigma", de Neal Stephenson, algo as√≠ como un libro de culto de los hackers. Yo lo recomiendo. Me est√° haciendo re√≠r. El √ļnico inconveniente es que como tiene m√°s de mil p√°ginas, aqu√≠ lo han separado en tres libros.
El negocio es el negocio y la pasta es la pasta.

Voy a por el segundo...

 

Ilegal

30.06.2004 s3r raR√ė ¬∑54¬∑

Me asalta un chaval por la calle. Su cabeza se mueve en todas direcciones, est√° mal afeitado, sudando y con los ojos desorbitados:
-¬ŅNo tienes nada para pasarme?
Me repongo del sobresalto y le balbuceo que no, que no llevo nada ilegal encima.
-¡Ustedes dos, hagan el favor de separarse! -Grita un policía Mp3 desde el otro lado de la calle.
El desgraciado sale corriendo calle abajo. El poli pasa por mi lado, mirando de reojo, despacio, sobrando...
-¬°Bah, juventud! -reza, asegur√°ndose de que le oiga.

Desde hace unos meses, llevar m√°s de 125k de m√ļsica encima supone, irremediablemente, pasar la noche en el cuartelillo. La gente ya no lleva cascos por la calle; nadie se arriesga a la casi segura detenci√≥n. El tema se est√° poniendo muy crudo.
Paso al lado de un container rebosante de equipos de m√ļsica. Todo el mundo se est√° deshaciendo de ellos a un ritmo desolador. Los registros y las denuncias vecinales est√°n a la orden del d√≠a. Los traperos ni siquiera los quieren como chatarra.
Un ba√ļl con miles de CD's sin caja languidece, desparramado en un descampado, olvidado.
Leo en el periódico que ayer lapidaron a otro. Se atrevió a reconocer que había trabajado en una tienda de discos.

Hace ya tiempo que la m√ļsica ha muerto, legalmente...


¬°A la guillotina!!!

 

Georgia on my mind

11.06.2004 s3r raR√ė ¬∑52¬∑

Es uno de esos quince o veinte temas que uno tiene.
Me pasa con cosas como Birdland, Summertime, Forbidden Colors, San Jacinto, Skuonk, Heartbeat, Roxanne...
"Georgia on my mind" pertenece a esa categoría de canciones; cuando los escuchas no puedes evitar que se te pongan los pelos de punta.

La letra viene a ser algo así...

Georgia, Georgia,
The whole day through
Just an old sweet song
Keeps Georgia on my mind

Talkin' 'bout Georgia
I'm in Georgia.
A song of you
Comes as sweet and clear
As moonlight through the pines

Other arms reach out to me
Other eyes smile tenderly
Still in peaceful dreams I see
The road leads back to you

I said Georgia,
Ooh Georgia, no peace I find
Just an old sweet song
Keeps Georgia on my mind

Other arms reach out to me
Other eyes smile tenderly
Still in peaceful dreams I see
The road leads back to you

Georgia,
Sweet Georgia,
No peace, no peace I find
Just this old, sweet song
Keeps Georgia on my mind

I said just an old sweet song,
Keeps Georgia on my mind

(¡Va por tí, Ray!)