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Calcetines

24.07.2003 s3r raR√ė ¬∑30¬∑

Hace calor.
O como diría Mceo (colaboradora habitual de LaMundial.net), "azota la canícula".

Pensad que hasta hace poco cre√≠a que eso de la can√≠cula era la clav√≠cula de los perros, o algo que tuviera que ver con ellos. Pero tampoco hace demasiado que descubr√≠ qu√© era un "alicatado". En mi casa siempre hemos dicho "enrecholado" (no "enracholao", con "a", como ser√≠a correcto; en mi familia el acento es valenciano...). Alicatado me sonaba a algo que se hace con unos alicates, ¬Ņno?...

Pero a lo que íbamos.
Hace calor.

Atentos a mi look estival: camiseta, pantalones cortos y bambas "con calcetines". S√≠, s√≠. Con calcetines. ¬°Y prep√°rate para las miradas de la pe√Īa cuando se cruza contigo en las escaleras del Metro! La colocaci√≥n es perfecta: los ojos a la altura de tus extremidades peludas, forradas con calcetines negros y combinadas con unas envejecidas Nike Cortez de color marr√≥n oscuro...

...qué caritas.

Y es que un servidor, cuando tiene calor suda. Mucho, mucho.
En estos casos lo que se impone son esos pantaloncitos cortos salvadores. Y las bambas... bueno... quien diga que existen bambas frescas es que no tiene la desgracia de dejarlas empapaditas a los primeros 50 metros... No sirven las sandalias porque suelo andar mucho y tengo la espalda perjudicada. Sólo me va bien el calzado plano para un rato o para estar por casa.
Los calzados "modernos" no sólo valen una pasta gansa, sino que la mayoría me dan un aire "gay" que no me conviene. Y para qué hablar de ponerse zapatos de cordones...

Por poco fashion que sea.
Aunque parezca que te han soltado del frenop√°tico.
Calcetines, siempre calcetines. Los m√°s fresquitos que tengas. Porque en caso contrario no hay quien entre en casa cuando te descalzas.
Y eso sí que es una guarrería.


Anti-fashion

 

Flores enjauladas

10.07.2003 s3r raR√ė ¬∑29¬∑

Mirad que joyita me he encontrado:

Esa noche hab√≠a en el aire un olor a tiempo. Tom√°s sonri√≥. La idea era divertida. ¬ŅQu√© olor ten√≠a el tiempo? El olor del polvo, los relojes, la gente. ¬ŅY qu√© sonido ten√≠a el tiempo? Un sonido de agua en una cueva y unas voces que lloraban y una voz muy triste, y unas gotas de agua sucias que caen sobre tapas de cajas vac√≠as, y un sonido de lluvia.

Y a√ļn m√°s, ¬Ņa qu√© se parec√≠a el tiempo? El tiempo se parec√≠a a la nieve que cae calladamente en una habitaci√≥n negra, a una pel√≠cula muda en un viejo cine, a cien millones de rostros que descienden como globos de A√Īo Nuevo, bajando y bajando hacia la nada. As√≠ era c√≥mo ol√≠a el tiempo, c√≥mo sonaba y qu√© parec√≠a.

Y esa noche (Tomás sacó una mano al viento fuera de la camioneta), esta noche casi se podía tocar el tiempo.

Esta maravilla la escrib√≠a Ray Bradbury en sus "Cr√≥nicas Marcianas", all√° por los a√Īos cuarenta.

No hace demasiado, en un artículo que llamé El kolumpio (arch. gen. 21), me dió por desfasar acerca de la textura del tiempo y acabé comparándola a bolas de petanca.
Pues eso. A otro nivel. Y hace ni m√°s ni menos que sesenta a√Īos.

Este tipo habla de un Marte lleno de ni√Īos que juegan con ara√Īas doradas, que act√ļan como si fueran perritos falderos; de cohetes en forma de huso; de flores enjauladas que, hambrientas, abren la boca al sacarlas al porche; de levantar r√©plicas de la casa Usher, con ratas de piel de nylon de las que brotan hordas de moscas mec√°nicas y de murci√©lagos con el esqueleto de cobre...

Me hubiese gustado charlar con un tipo así...


Bonita portada...

 

Mosqueo

07.07.2003 s3r raR√ė ¬∑28¬∑

Los colegas se ponen de culo cada vez que saco la c√°mara digital. De hecho conozco muy poca gente que no se envare cuando la saco.

Ya lo s√©, ya. No soy Cartier-Bresson. Un encuadre de ese cabr√≥n vale m√°s que todas las fotos que tir√© en mi vida ("tirar" fotos... bonito concepto...). Dicen que sus negativos son perfectos originales; que acertaba a la primera. Pero son otros tiempos, coleguitas. Ahora tengo un trasto con un mont√≥n de megas, p√≠xels y megap√≠xels. Tiro todo lo que se me ocurre. Me voy a mi ordenador, le enchufo el "bus" o como se llame y le vomito todo dentro. Una vez vac√≠a la c√°mara, p‚Äôalante otra vez. Debo llevar como 9.000 en un a√Īo.

S√≥lo son fotos. No somos indios que creemos que se nos va el alma en ellas. No ocurre como en "Intacto" ‚Äďese pelicul√≥n- donde el que posee tu foto es el propietario de tu fortuna, tu suerte.

Es m√°s. Pasado el momento inicial de mosqueo, una vez realizado el "acto", todo el mundo quiere que se las mande por mail o que les haga un Cd. Todo el mundo quiere verse, ya sea posando o a traici√≥n, que me estoy volviendo muy sigiloso √ļltimamente...


... somos unos gallinas...

 

Vecinos

25.06.2003 s3r raR√ė ¬∑27¬∑

Esta ma√Īana he topado con el jefe de los gatos del descampado que hay enfrente. El de los caracoles del art√≠culo anterior. Me estaba colocando los cascos para escuchar el √ļltimo de Dj Shadow cuando he o√≠do como me llamaba por la espalda.
Me llevo genial con él.

El capit√°n de los caracoles le hab√≠a filtrado el parte de bajas del otro d√≠a. Cerca del 75%, juntando los porcentajes de los atropellados -aguerridos que hab√≠an llegado a la calzada-, los pisoteados -aguerridos que no llegaron a cruzar la acera-, y los secuestrados por las implacables hordas guerrilleras del Inserso -cobardes que se quedaron por el descampado-. Parece ser que la mayor√≠a se concentraban en este √ļltimo grupo.
Los caracoles de ciudad ya no son lo que eran...

También me ha explicado que debido a la tala indiscriminada de arbustos, hace un par de meses, la gran mayoría de pájaros se han mudado a otros descampados. Sobre todo las especies más exóticas. Mala época para los gatos. Están pasando hambre. Su estómago iba emitiendo sonoros rugidos mientras me contaba todo esto.
Adem√°s, con menos ramas, la mierda que tira la gente se ve m√°s.

Y faltaba lo de las hormigas. Se ve que estamos la √©poca en la que se ponen m√°s pesaditas. Mientras se alejaba, como para mostrar su desagrado, se ha parado sobre una grieta infestada, ha levantado la patita trasera y, mirando para otro lado, se ha echado una larga meadita encima. Ha sacudido suavemente la delantera para deshacerse de alguna ilusa vengadora y luego se ha alejado tranquilamente, con esa elegancia propia de los felinos al andar. Mientras, como de lejos, se o√≠an los insultos e improperios de los peque√Īos, ofendidos, mojados insectos...


foto: Cristina. Me llevo muy bien con gente así...

 

Caracoles

08.05.2003 s3r raR√ė ¬∑26¬∑

Era una de aquellas ma√Īanas desapacibles como pocas.
Pero no para los caracoles.

Alentados por la fina lluvia invadieron la acera que hay delante del descampado, frente a mi casa. Unos cuantos cientos de ellos decidieron hacer una visita matinal al asfalto, a ver qu√© pillaban. ¬ŅResultado? Bajas de por lo menos el 20%. No es que pase mucha gente por mi calle, es que resulta dif√≠cil esquivar semejante alfombra, y menos con las lega√Īas reci√©n quitadas. El que se las quita.

Lo que m√°s me llam√≥ la atenci√≥n no fue encontrar ese tremendo ej√©rcito de moluscos gaster√≥podos urbanos (... s√≠, queridos amigos; son moluscos...) ni la elevada mortalidad en sus filas. Lo m√°s impactante fueron los tres o cuatro guerrilleros/as, humanos/as de unos 65 a√Īos de media, calados hasta los huesos, arremangados y con los brazos de barro hasta el codo que, pasando de los intr√©pidos que iban por la acera, se hab√≠an metido enmedio del descampado y andaban haciendo aut√©nticos estragos.
Secuestrando caracoles.
Caracoles de ciudad.
¬°Hala! ¬°Al saco!

¬°Aaaaaaaaagggghhhhh! Caracoles de ciudaaaaaaaaggggghhhh...
Esta es la frase que han soltado todos a los que he comentado el caso.
Me sorprendía esta respuesta porque no pienso nunca en caracoles como seres comestibles. Ni de ciudad, ni de campo, ni de la selva, ni de nada.

Un episodio de mi tierna infancia tiene la culpa.
Ante la negativa de participar en una suculenta caracolada, con la excusa de "¬°eres demasiado peque√Īo!", acab√© devorando caracoles crudos cogidos de un muro de la finca del t√≠o de mi padre, con el consiguiente malestar familiar -dedos y pa√Īuelos dentro de mi boca, llena de tierra- y c√≥lico trapero posterior. A√ļn recuerdo la textura de los pobres bichos al ser masticados.
Y, como se puede comprender, desarrollé un precoz y profundo rechazo ante la degustación de tan simpáticos animalitos.


¬°Hey! Que conste que me molan. Pero no para comer.

 

Bagdad

09.04.2003 s3r raR√ė ¬∑25¬∑

La palabra es milenario.
En mi sencillez asocio a Bagdad con los "Cuentos de las mil y una noches", con clases de geograf√≠a pe√Īazo entre el Tigris y el √Čufrates, con la cultura mesopot√°mica y los primeros lenguajes escritos...

Pero esa idea de la Bagdad milenaria se me está desmenuzando. Parece como si un ariete, de aquellos de punta de carnero, hubiera decidido tronchar la bonita puerta de mi ciudad. La que tenía en la cabeza. A base de golpes y golpes, con una determinación infinita.

Dicen los que saben que cada vez que recordamos algo lo hacemos de manera un poco diferente. Yo, a Bagdad, la ten√≠a olvidada hac√≠a a√Īos. Y ahora que la vuelvo a tener presente ya no es igual.
Es muy, muy diferente.

No es s√≥lo que mueran periodistas. Mueren soldados, taxistas, mercaderes, lavanderas, lampistas, alba√Īiles, labriegos, ni√Īos que son hijos, suegras y cu√Īadas, primas, t√≠os, ricos y pobres. Muere de todo y no sabemos el nombre de casi nadie.

Mi Bagdad personal también se muere.


No queda ya mucho...