macro raro

Soledad

19.12.2011 s3r raRØ ·13· (publicación original: 19-01-1998)

Cada vez estoy más convencido de que "sentirse humano" consiste en aceptar las propias necesidades fisiológicas.

Hay que estar orgulloso de comer, de respirar, de follar, de dormir, de cagar...

... de la soledad.

¿Cuantas veces hemos dicho -"déjame solo"- cuando lo único que queremos es cambiar de compañía? Ocurre que luego no podemos soportarnos a nosotros mismos. Hay muy poca gente que disfrute de la soledad. No se si es porque se olvida o porque es difícil de aprender.

Necesito alguien que me enseñe.

 

El regalo.

18.12.2011 s3r raRØ ·14· (publicación original: 12-05-1998)

Qué se puede pensar de una persona que se hace envolver todo lo que compra para regalo... sea o no para ello?

Imaginemos una merluza envuelta en papel estampado de ositos. O mejor, medio quilo de tomates, uno por uno, con papel de "Christmas" y lacito-dorado-en-cada-rabito.

Y ¡encima! intenta justificarse con premisas tipo: "lo feliz que se le pone la cara al dependiente/a", o "lo muy cuidadoso que se vuelve con el producto", alegando que no hay nada mejor para un profesional que sentirse útil.

Tendría su cosa cuando tratamos con simpáticos y agradables dependientas/es modelo "tu que coño has venido a hacer aquí", "tengo sueño" o "yo estoy aquí de suplente de mi prima Puri". A estos sí. ¡A muerte con ellos! Hay que hacerlos sufrir. Muchas cosas, pequeñas y de formas extrañas. Y si son muy cuadradas meter dos de medidas cuanto más diferentes mejor en el mismo paquete. Un CD, un pote de crema hipoalergénica y un libro de Ana M. Matute, por ejemplo.

Poca broma, tu.

La persona en cuestión consiguió que le envolvieran una botella vacía de Xibeca para un casamiento. Eso si. Con 40.000 pelas dentro (gracias a Dios).

 

De hombres

17.12.2011 s3r raRØ ·15· (publicación original: 16-05-1998)

No hace falta darle muchas vueltas al tarro para darse cuenta de que hay dos tipos de hombre: el "cerdo" y el "auténtico cerdo".

El primero es simple y muy fácil de detectar. Sus inquietudes fundamentales son el fútbol, el sexo y hablar de sí mismos, no necesariamente en este orden. Ese "orden" es lo que configura su personalidad.

El "auténtico cerdo" ya es un poco más sofisticado. Mantiene su cuerpo en forma practicando todo tipo de deportes, está dotado de una gran sensibilidad y espiritualidad para con el sexo contrario y, como persona de gran cultura, siempre utiliza la palabra justa en el momento preciso... Uno (una) se da cuenta demasiado tarde. Resumiendo... sudar, follar y vacilar.

Fútbol, sexo y hablar de sí mismo, pero enmascarado.

Por suerte sólo estamos hablando de un patético cinco por ciento de la población. Según la mayoría de mujeres el resto de nosotros somos unidades de carbono de sexo varón. Ni siquiera llegamos a la categoría de "hombres" (Qué digo. "Cerdos"). O sea, que no sirve aquello de que "a mi también me gusta el fútbol". No. Y cuando acabes de hacer el amor, tu quieto-parao, por mucho que creas que os lo habéis pasado de puta madre.

¡Ah! Y no abras la boca.

Si yo fuera mujer... vamos, para hacerme monja directamente.

 

El cadàver de la mirada

16.12.2011 s3r raRØ ·16· (publicación original: 29-10-1998)

Desde que leí "Otoño en Pekín" de Boris Vian que no soy el mismo.

Siempre había mirado, desde mi más tierna infancia, a los pechos de las mujeres. El tiempo me fue dando sabiduría y me hizo añadir a mis preferencias esa especie de glándula inservible que es el culo. Pero... ¿cómo iba a sospechar que acabaría siendo un fanático incondicional de las rodillas?

Me ocurre exactamente igual que al tipo del libro. Echas una mirada a unas hermosas rodillas e inmediatamente ésta se independiza y empieza una guerra por su cuenta, subiendo poco a poco hacia zonas más cálidas y sin atender a mis cobardes y vergonzosos ruegos. Siempre igual. Acabo cerrando los ojos, matando a mi propia mirada.

En minifalda es poco probable que puedas localizar el cadáver. Se queda por ahí dentro. Pero con los tejanos es diferente. Supongo que como no ves chicha es una mirada menos intensa y se corrompe muy rápido. Apenas tienes tiempo de verlo.

La pregunta es... ¿qué derecho tengo yo a ir matando por ahí a todas y cada una de mis miradas? ¿eh, eh? ¿No se vuelven independientes?... y... ¿sería capaz de soportar los ojos abiertos todo el tiempo que mi mirada esté "a su bola", con lo tímido que soy y lo excitado que me pongo?... ¿hasta dónde llegaría, la muy p...?

Todos estos interrogantes tendrían difícil contestación si no fuera por que ayer, de modo accidental ocurrió algo insospechado.

Me despisté.

Si, si. Me despisté y , tras largo repaso de sujeta de look curioso -recorrido inverso del arriba citado: rodilla (en tejano, lástima), culo, tetas...- de repente ¡Coño!... ¡ojos!

¡Me estaba mirando ella a mí!

La tal sujeta-de-look-curioso, sajona ella para más señas, me soltó una sonrisa que casi me meo de placer. Y la mirada, campando a sus anchas, satisfecha por el deber cumplido y considerándose afortunada se largó de allí, dejándome con todo el percal, la muy p..., insisto.

¡Para una mirada que no mato se me fuga con otra! ¡Si, si. Con la mirada de la inglesa!

Ya no pienso tener nunca más remordimientos cuando cierre los ojos. Mirada buena, mirada muerta. Ahora las conozco bien y ya se a que atenerme. Estamos apañaos.

 

La vida es como una falta con barrera.

15.12.2011 s3r raRØ ·17· (publicación original: 05-01-1999)

Seguramente hay un montón de cosas en el mundo por las que vale la pena luchar. Lo que pasa es que están tan lejos y hay tanta gente en medio que uno no las puede ver. Y encima vienes de recibir un montón de hostias y patadas por el camino.

Mucha gente suele ir por la vida como un defensa central. Sin cintura, rematando bien de cabeza y rompiendo piernas.

¡Tengo las piernas...!

Como para chutar ahora la falta.

¡Camillerooooos...!

 

Un mal día (5-1-99).

14.12.2011 s3r raRØ ·18· (publicación original: 05-01-1999)

Saliendo del metro contemplo una escena que me arranca la sonrisa. Unas hermosas piernas de mujer chaparra que emergen de una falda corta escondedora de curioso-culito-redondito -CCR- están flanqueadas a un lado por una encantadora cría de perro atada con correa y al otro por dos bolsas de plástico, en una de las cuales asoman dos barras de pan.

El olor de las mismas tiene al can absolutamente enloquecido y las ataca continuamente por delante y por detrás de las piernas, con el consiguiente descontrol por parte de la sufrida "paseadora-compradora".

Pensamientos positivos me asaltan por primera vez hoy. Voy a comer a casa de mis padres, tienen el "Canal Plus" (que para eso lo pago), juega el Barça, y empieza a ser un poco tarde. Quizás no pase nada más.

¡Que no se vaya la luz!